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Blog con los relatos de nuestros viajes.
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Archive for ‘abril, 2009’
Riviera Maya (Mexico) 24-2-2009Después del agotador día anterior, hoy tocaba madrugón, ya que empezábamos la visita en Chichén Itzá y hay unas dos horas y media, aproximadamente, desde el hotel. Por ello fuimos a desayunar a las 5:30 de la mañana ya que queríamos estar en Chichén Itzá a primera hora. Y a pesar del madrugón es la mejor opción y ahora veréis porque.
El camino es el mismo que para ir a Cobá pero al llegar a la rotonda de Cobá hay que seguir recto dirección Valladolid. Al dejar esta rotonda empieza un tramo de carretera de unos 3 kilómetros que se encuentra realmente mal, ya que esta lleno de agujeros. Estaban de obras en esta carretera, haciéndolas más ancha, con dos carriles por sentido por lo que dentro de poco estará acabada. Continuando por esta carretera llegamos a Valladolid y hay que atravesarla completamente. Antes de llegar a Valladolid se puede coger la autopista de peaje (cuota) a Chichén Itzá. Tras pasar Valladolid todavía quedan unos 40 kilómetros (aprox) hasta Chichén Itzá En este ultimo tramo de carretera se encuentra el cenote Ik-Kil en el que nos refrescaríamos a la vuelta.
Una vez finalizada la explicación del guía nos dedicamos a hacer un par de compras ya que por el recinto se reparten tiendecitas de la gente de la zona donde te venden sus artesanías. También nos acercamos a ver el cenote sagrado, que es donde sacrificaban a las vírgenes en ofrendas a los dioses, lanzándolas al fondo del cenote.
Sobre las 12, el calor ya era un poco insoportable y la cola que había para entrar a Chichén Itzá era enorme ya que empezaban a llegar los autobuses de las excursiones que habían salido a las 8:30 de la zona de playa del carmen, así que os recomiendo que, si tenéis que hacer esta excursión, os alquiléis un coche y madruguéis por que realmente vale la pena el madrugón.
Nuestro próximo destino eran las aguas refrescantes del cenote Ik-Kil y como ya sabíamos por donde se encontraba pues allí que nos fuimos. Llegamos y nos encontramos que bastantes autobuses aparcados así que suponíamos que el cenote estaría a tope. Este no seria como cuando fuimos al Gran Cenote en el que prácticamente estábamos solos. De hecho nos asomamos desde arriba del todo y se veía cola para salir del agua del cenote. Así que nos fuimos a cambiarnos y bajamos hasta el cenote, y cual fue nuestra sorpresa al ver que toda la gente que había en el cenote cuando llegamos se había marchado ya, por lo que volvíamos a estar solos. Este cenote es bastante distinto al Gran Cenote. Aquí no hay aguas azules (debido a la profundidad) ni tantos peces como en el anterior, pero el lugar donde se encuentra hacen de el un lugar muy bonito. También hay unas plataformas donde los más valientes pueden saltar al cenote.
Nuestro próximo destino era las ruinas de Ek Balam, como era la hora de comer empezamos a buscar algún sitio donde recuperar fuerzas. En el cenote hay un buffet libre, pero como queríamos algo rápido nos fuimos buscando algún lugar por el camino. Para ir a Ek Balam teníamos que volver a Valladolid y desde aquí coger la carretera que va hacia el norte. Antes de llegar a Valladolid, pasamos por un pueblo donde vimos un bar que hacían tacos y tortas, así que decidimos parar para degustar la gastronomía local. Como no había mucho ambiente en el local, preguntamos a la mujer si podíamos comer y nos dijo que por supuesto, que nos prepararía una torta a cada uno. Pues nada alli nos quedamos, mientras preparaba las tortas degustamos una bolsa de una especie de patatas fritas acompañadas con su chile picante.
Una vez saciada nuestra hambre continuamos nuestro camino hacia Ek Balam. Durante el camino seguimos las indicaciones de las señales hacia las ruinas y aunque parecía que en algún momento nos habíamos perdido, finalmente llegamos sin ningún problema. Quizás estas ruinas no sean las más conocidas pero se están conservadas en muy buen estado.
Después de pasear por las ruinas y subir a la acrópolis de la ciudad, fuimos a ver la aldea maya de Ek Balam que se encuentra a pocos kilómetros de las ruinas, pero como no vimos mucho movimiento por la calle dimos media vuelta y empezamos el regreso que nos quedaba bastante camino todavía hasta llegar al hotel.
Finalmente tras unas tres horas de viaje llegamos al hotel con ganas de una merecida ducha. Como siempre antes de cenar quedamos en el bar de recepción para degustar algún cocktail (vamos bebernos unas piñas coladas). Esa noche decidimos ir a cenar al restaurante brasileño, el Rodicio, que como os podréis imaginar es un restaurante donde te van sacando todo tipo de carnes en una espada hasta que no puedas más. Algunos nos retiramos pronto de la batalla, pero alguno que otro quiso probar los 7 tipos de carnes que habian. hay que decir que casi se le sale la carne por las orejas jejeje. Luego un poco de tequila para rebajar la cena y a dormir. Al día siguiente nuestro planning nos llevaría hasta la reserva de la biosfera de Sian Ka’an.
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