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Blog con los relatos de nuestros viajes.
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Archive for ‘Riviera Maya’ Category
Riviera Maya (Mexico) 28-2-2009Muy a pesar nuestro llegaba la hora de volver a casa. Nos levantamos tarde, con el tiempo justo para ducharse y acabar de recoger las maletas ya que a las 12 teníamos que dejar la habitación. Alguno de nosotros decidió pasar el día en la playa el resto decidimos que ya habíamos tenido bastante. Si quieres aprovechar el día de playa, luego te puedes duchar y cambiarte en una especie de vestuarios que hay en la recepción. Nos venían a recoger a las 5 de la tarde, por lo que pasamos las horas de espera, comiendo, jugando al billar y tomando los últimos cócteles, vamos lo que habíamos estado haciendo durante la última semana jejeje. A las 5 de la tarde vino el autobús para llevarnos al aeropuerto, pasando por varios hoteles recogiendo al resto de desafortunados que se les acababa las vacaciones como a nosotros. Una vez en el aeropuerto y antes de facturar hay que pasar por caja. Si para salir del país tienes que pagar unas tasas. El precio eran 690 pesos, 45 € o 60 dólares (si no me falla la memoria). Saldadas nuestras deudas con México, pudimos facturar. El vuelo salio sin retraso y la duración del vuelo de vuelta es una hora y media menos que en vuelo de ida. Nosotros nos lo pasamos todo el vuelo durmiendo, por lo que, como se dice habitualmente, el vuelo nos duró un abrir y cerrar los ojos. Bueno esto es lo que dio de si nuestra semana en la Riviera Maya. Es un viaje muy interesante, ya que puedes alternar días de relax (no hacer nada en la playa) con días culturales (caminar entre ruinas mayas hasta acabar agotado). Nos dejamos muchas cosas por ver, pero lo que vimos nos gustó mucho. Así que si estáis indecisos sobre si ir o no a la Riviera Maya, yo os aconsejo que no os lo penséis mucho y que vayáis a disfrutar de unos días en el caribe Mexicano. Riviera Maya (Mexico) 27-2-2009Llegó nuestro último día completo en la Riviera Maya. Después del habitual desayuno, nos fuimos directamente a la playa, para aprovechar las últimas horas de sol. Cuando nos cansamos de tanta piña colada intentamos coger un catamarán para navegar un poco, pero resulta que hay que reservar el día anterior, así que nos quedamos sin. Pues nada a continuar con las piñas coladas y los cocos locos. Para variar un poco, cuando nos cansamos de la arena, nos fuimos a la piscina a seguir tostándonos al sol y tomando algún cóctel para refrescarnos. Para que no se diga fuimos a hacer un poco de deporte, es decir, jugar un poco al ping pong y jugar al bingo jejeje.
Comimos en el buffet libre y después nos separamos, unos a dormir la siesta en la habitación y otros a dormir en la playa. Teníamos que descansar que por la noche nos íbamos al Coco Bongo. Por la tarde, pues un poco de pasear por el hotel y viendo las tiendas a ver si acabábamos de comprar los últimos regalos para la familia. Como podéis comprobar, la vida en el hotel es agotadora.
Decidimos que para la cena de despedida iríamos al restaurante mexicano así que fuimos pronto, sobre la 19:30 horas para que no nos tuviéramos que esperar, ya que a las 22:00 horas nos venían a buscar para ir al Coco Bongo. Pero llegamos tarde porque nos dieron hora para las 20:30 horas y teniendo en cuenta la rapidez con la que te sirven la cena teníamos miedo de que tuviéramos que irnos sin acabar de cenar. Si tienes que esperarte para cenar, te dan un aparato y cuando está tu mesa preparada empieza a vibrar y a encenderse las luces, así que como no teníamos que estar delante de la puerta nos fuimos al Sport Bar a jugar al billar y comernos unos nachos mientras esperábamos la hora de cenar.
La cena en este restaurante nos gustó mucho, los burritos estaban muy buenos y tienes unos mariachis que te amenizan la cena. Además acabamos de cenar a falta de 10 minutos para las 10 de la noche, por lo que fue todo perfecto.
A las 10 de la noche fuimos a la recepción de hotel donde nos recogerían para llevarnos al Coco Bongo. Cuando llegamos la discoteca todavía estaba cerrada, por lo que nos tuvimos que esperar un rato y para que la espera no se hiciera muy larga, habían unos camareros que iban repartiendo unos chupitos de tequila. Menos mal que al segundo chupito abrieron la discoteca y empezamos a entrar porque si hubieran tardado un poco más, alguno de la cola no lo hubiera contado jejeje. Una vez cacheados por la seguridad de la discoteca nos acomodaron en nuestro rincón y nos presentaron al que seria nuestro camarero durante la noche. La discoteca se veía pequeña pero cabía un montón de gente ya que no paraban de entrar. Nosotros desde nuestro rincón se veía el escenario estupendamente y encima teníamos un camarero para nosotros solos así que no nos podíamos quejar. Y sobre el espectáculo, pues que a mi me gusto mucho. No os esperéis una discoteca como las que tenemos aquí. Es más un espectáculo musical que una discoteca de toda la vida. Van haciendo actuaciones musicales imitando a artistas de los años 80, 90. Queen, Lenny Kravitz, Madonna, Rolling Stones, Depeche Mode, Robie Williams, etc. Y entre las actuaciones musicales van poniendo alguna canción del momento y sale la gente a bailar al escenario principal. También hay alguna actuación menos musical y más circense incluso hay una pelea entre Spiderman y el Duende Verde. La verdad es que son más de tres horas de actuaciones sin parar, a cual más espectacular que la anterior. Como os dije en el post anterior no me apetecia pagar 47$ por ir a una discoteca, pero después de haber estado os lo recomiendo encarecidamente. No voy a decir que fue lo que más me gustó del viaje, pero casi jejejeje, sobre todo si os gusta la musica de los grupos mencionados anteriormente. A las 3 se terminaron los expectaculos musicales y empezo a pinchar un Dj que la verdad es que dejaba mucho que desear, pero como nos quedaba media hora para que vinieran a recogernos pues nos quedamos alli bailando un rato más.
Finalizada la noche nos fuimos a dormir que al dia siguiente teniamos que recoger todo antes de las 12 de la mañana.
Riviera Maya (Mexico) 26-2-2009Pues nuestro viaje llegó a la etapa del descanso, se acabaron los madrugones y las excursiones y empezaba la hora de ver crecer las plantas en la playa con un par de piñas coladas.
Nos levantamos tarde, bueno lo tarde que te permite el caribe porque sobre las 9 ya estábamos todos despiertos, así que nos fuimos a desayunar. Después del desayuno había quedado con el del alquiler de coches para devolverle las llaves. Teníamos un poco de miedo que nos dijera algo por el piloto que se encendió el día anterior pero finalmente no pasó nada ya que encendió el coche para verificar la gasolina y no dijo nada del piloto. Como os podéis imaginar no nos pasó nada de lo que nos dijo el responsable de Travelplan y que tanto miedo nos dio el primer día.
Una vez devuelto el coche, llego la hora de ir a la playa que tan poco pudimos disfrutar los días anteriores. No se si os comenté que al estar cerca de un arrecife de coral, hay una zona de la playa que esta llena de coral, pero la parte de la playa que hay delante del Kantenah esta muy bien para el baño.
Nosotros en vez de a la playa, nos fuimos a una piscina de agua salada que había en el hotel, y si la hubiéramos descubierto antes creo que de allí no nos hubieran movido, ya que se estaba bastante más tranquilo que en la playa, había menos gente y los cócteles estaban mucho mejor que los de los chiringuitos de la playa.
Cuando nos cansamos del agua salada, nos fuimos a la piscina. En la piscina es donde esta la animación del hotel que va organizando juegos y concursos. También había una chica que vendía entradas más baratas para el Coco Bongo. En un principio no teníamos pensado ir al Coco Bongo de Playa del Carmen (el de Cancún estaba descartado), pero tras hablar con la chica empezamos a pensárnoslo. Nos ofreció ir al Coco Bongo por 47$ cada uno. A mi no me apetecía nada gastarme 47 dólares en la entrada de una discoteca, pero al final decidimos ir el viernes por la noche a modo de despedida.
Como el viernes por la noche ya lo teníamos ocupado, decidimos ir a pasear a Playa del Carmen esa tarde, así que después de comer dormimos un poco de siesta (es agotador esto de estar en la playa todo el día) y a las 6 de la tarde nos fuimos a Playa del Carmen.
Al no tener ya ningún coche, recurrimos a las famosas vans. Como sabréis las vans son monovolúmenes que van recorriendo la carretera que va de Tulum a Playa del Carmen y viceversa. El precio es fijo, unos 20 pesos (poco más de un euro) y es la manera más rápida y barata de moverse por la Riviera Maya. Nosotros al salir del hotel teníamos una van esperando en la puerta por lo que no nos esperamos nada. En Playa del Carmen las van aparcan dos calles arriba de la quinta avenida por lo que te dejan muy cerca de la calle principal. Pues nada, una vez allí pasear un rato e intentar comprar algún recuerdo y/o regalo para la familia. Cuando nos cansamos de pasear, nos tomamos una cervecita para refrescarse y nos volvimos al hotel. ¿Para volver? Pues hay que ir donde te ha dejado la van, les dices a los conductores a que hotel vas y ya te dicen ellos en que van subir. Cuando llegas vuelves a pagar los 20 pesos y todo solucionado. La verdad es que es muy fácil moverse con las vans, por lo que no tengáis miedo de hacerlo.
Una vez en el hotel nos fuimos a cenar. Teníamos reservada una mesa en un restaurante que hay en la playa. Es el único donde hay que reservar mesa ya que es un poco pequeño y está especializado en arroces y pescados. Para reservar mesa hay que ir a unas mesas que hay en las recepciones de los hoteles. Había muchas ganas de ir a este restaurante, pero hay que decir que, por lo menos a mi, fue el que menos me gustó de todos los restaurantes a los que fuimos. Y para acabar el día nada mejor que un poco de baile en la discoteca del hotel. Mientras íbamos a la discoteca pasamos por el teatro donde hacen los espectáculos nocturnos. Todos los días hay uno pero nosotros no vimos ninguno porque empiezan a las 21:30 horas y a esa ahora estábamos cenando. En este caso todavía estaban haciendo uno que iba de mariachis, así que nos quedamos un rato para verlo acabar. Cuando termino el espectáculo nos fuimos a la discoteca donde pasamos un rato hasta que la cerraron a las 2 de la madrugada.
Lo dicho, que es agotador estar de vacaciones jejejeje Riviera Maya (Mexico) 25-2-2009Bueno, después de unas merecidas vacaciones de semana santa continuamos con nuestro viaje por México.
Este día queríamos visitar la reserva de la biosfera de Sian Ka’an. Para llegar hasta Punta Allen necesitábamos un coche que fuera 4×4 ya que son unos 40 kilómetros de camino sin asfaltar. Por lo que teníamos que cambiar nuestra Chrysler Voyager por una Dodge Durango. Hasta las 8:30 no abría la agencia de alquiler de coches así que nos podíamos tomar el desayuno con más calma de lo normal. Finalmente tras el cambio de coche y de firmar el nuevo contrato, sobre las 9 de la mañana salíamos hacia Sian Ka’an.
Hay que ir dirección Tulum y en el cruce de Tulum en vez de girar a la derecha (como los anteriores días) hay que girar a izquierda. De momento la carretera está asfaltada y por este tramos vamos encontrando muchas cabañas-hoteles en primera línea de playa donde se pueden disfrutar de unas vacaciones más tranquilas.
Continuamos por la carretera y finalmente llegamos hasta la entrada de la reserva. Aquí tenemos que pagar los 25 pesos que vale la entrada. Si no los pagas (es fácil pasar de largo) al llegar al Punta Allen puedes tener algún problema al contratar una excursión ya que lo primero que hicieron fue comprobar que teníamos la pulsera que te dan al pagar la entrada.
Durante el camino podemos ir parando donde nos apetezca a darnos un baño en cualquier playa que vayamos viendo. Nosotros paramos una vez a hacer un par de fotos y continuamos el camino hasta Punta Allen porque no queríamos que se nos hiciera muy tarde. El camino hasta Punta Allen, pues como ya sabíamos, está para asfaltar y hay que ir bastante lento. Yo me esperaba que el camino estuviera bastante peor de lo que está, por lo que si no ha llovido durante los días anteriores se puede hacer perfectamente con un coche que no sea 4×4, eso si conduciendo con cuidado en algún tramo que esta más bacheado de lo normal. Finalmente sobre las 11:30 llegamos a Punta Allen. Aparcamos el coche bajo la sombra y nos fuimos a buscar la cooperativa de pescadores para contratar la excursión típica del lugar. La cooperativa se encuentra en medio del pueblo justo enfrente de la playa por lo que no os será difícil encontrarla.
Empezamos la excursión en la piscina natural dándonos un refrescante baño. Si fuera por mí me hubiera quedado aquí todo el día ya que el agua estaba a una temperatura ideal y al estar detrás de la barrera de coral no había ninguna ola por lo que se estaba de maravilla.
Cuando nos cansamos del baño nos fuimos a la barrera de coral a hacer un poco de snorkel. A mi me gustó bastante esto del snorkel, ya que puedes contemplar el arrecife de coral y un montón de peces alrededor del coral. Supongo que si es la primera vez que haces snorkel te gustará el ratito este. Es recomendable llevarse una cámara acuática para hacer fotos debajo del agua. Nosotros queríamos comprar una pero al final nos quedamos si ella.
Continuamos nuestra excursión con la búsqueda de algún delfín. Para ello todas las barcas se comunican con walkies-talkies y en el momento en que alguna encuentra uno, avisa a las demás para que se acerquen todas al lugar donde está el delfín. La verdad es que es un poco circo y para lo poco que ves el delfín pues tampoco merece mucho la pena.
Tras un rato de buscar y ver algún delfín, continuamos nuestra excursión a la isla de los pájaros, que como su nombre indica es una isla que esta llena de pájaros de la zona que se alimentan de los peces que pueden ‘pescar’. Como sabréis Sandra no es que tenga mucho aprecio a los animales alados. Solo hay que recordar el episodio con el pollo asesino del delta del Mekong, por lo que le dijimos al capitán de nuestro barco que no se acercara mucho. En teoría hay que pasar entre las dos islas que están llenas de pájaros pero en este caso nos conformarnos con ver la isla desde media distancia.
Continuamos nuestra excursión con la visita a la laguna negra. Es la laguna que forman unos manglares y se llama así por el color del agua, que es de ese color debido al fondo de la laguna. En esta laguna es donde resguardan los barcos en época de huracanes ya que gracias a los manglares la laguna está más protegida que la costa.
Finalmente de vuelta a Punta Allen intentamos ver alguna tortuga pero estas se resistían por lo que nos conformamos viendo alguna estrella de mar. Al llegar le pagamos la excursión y nos fuimos a buscar algo para comer. Por el alrededor de la cooperativa hay algunos bares-restaurantes. Uno de ellos era buffet libre, que es donde comen las excursiones organizadas. Nosotros nos fuimos a uno donde nos ofrecieron pescado (ya que era lo único que tenia jejeje).
Llego la hora de volver. Yo había sido el conductor durante estos días, aunque en el contrato el segundo conductor era Germán, por lo que la vuelta le tocaba a el. Durante el regreso hicimos un par de paradas. La primera fue en una laguna que hay en el interior de la reserva y la segunda en un puente donde vimos a gente del lugar intentar pescar algo con una red que tenían. La verdad es que no se les veía mucha experiencia pero algo pescaron.
Y aquí al arrancar el coche tuvimos un pequeño percance y es que se encendió un piloto naranja en el panel del coche, si ya sabemos que Germán no tiene ni idea de conducir jejeje. Según Germán, si el piloto es naranja se puede continuar conduciendo, si hubiera sido rojo pues si que tendríamos que haber parado, así que continuamos hasta el hotel, ya veríamos si al devolver el coche nos ponían alguna pega.
Una vez aparcado el coche, nos fuimos directamente al spa del hotel a relajarnos un poco. El spa es gratuito menos los masajes, que se nos fueron las ganas de hacernos uno al ver el precio, por lo que nos dedicamos a ponernos a remojo en las calidas y burbujeantes aguas de los jacuzzis.
Después del relajante baño nos fuimos a cambiarnos y a cenar en uno de los buffets. Despues de la cena y como no teniamos que madrugar nos fuimos a tomarnos un par de cockteles nocturnos. Riviera Maya (Mexico) 24-2-2009Después del agotador día anterior, hoy tocaba madrugón, ya que empezábamos la visita en Chichén Itzá y hay unas dos horas y media, aproximadamente, desde el hotel. Por ello fuimos a desayunar a las 5:30 de la mañana ya que queríamos estar en Chichén Itzá a primera hora. Y a pesar del madrugón es la mejor opción y ahora veréis porque.
El camino es el mismo que para ir a Cobá pero al llegar a la rotonda de Cobá hay que seguir recto dirección Valladolid. Al dejar esta rotonda empieza un tramo de carretera de unos 3 kilómetros que se encuentra realmente mal, ya que esta lleno de agujeros. Estaban de obras en esta carretera, haciéndolas más ancha, con dos carriles por sentido por lo que dentro de poco estará acabada. Continuando por esta carretera llegamos a Valladolid y hay que atravesarla completamente. Antes de llegar a Valladolid se puede coger la autopista de peaje (cuota) a Chichén Itzá. Tras pasar Valladolid todavía quedan unos 40 kilómetros (aprox) hasta Chichén Itzá En este ultimo tramo de carretera se encuentra el cenote Ik-Kil en el que nos refrescaríamos a la vuelta.
Una vez finalizada la explicación del guía nos dedicamos a hacer un par de compras ya que por el recinto se reparten tiendecitas de la gente de la zona donde te venden sus artesanías. También nos acercamos a ver el cenote sagrado, que es donde sacrificaban a las vírgenes en ofrendas a los dioses, lanzándolas al fondo del cenote.
Sobre las 12, el calor ya era un poco insoportable y la cola que había para entrar a Chichén Itzá era enorme ya que empezaban a llegar los autobuses de las excursiones que habían salido a las 8:30 de la zona de playa del carmen, así que os recomiendo que, si tenéis que hacer esta excursión, os alquiléis un coche y madruguéis por que realmente vale la pena el madrugón.
Nuestro próximo destino eran las aguas refrescantes del cenote Ik-Kil y como ya sabíamos por donde se encontraba pues allí que nos fuimos. Llegamos y nos encontramos que bastantes autobuses aparcados así que suponíamos que el cenote estaría a tope. Este no seria como cuando fuimos al Gran Cenote en el que prácticamente estábamos solos. De hecho nos asomamos desde arriba del todo y se veía cola para salir del agua del cenote. Así que nos fuimos a cambiarnos y bajamos hasta el cenote, y cual fue nuestra sorpresa al ver que toda la gente que había en el cenote cuando llegamos se había marchado ya, por lo que volvíamos a estar solos. Este cenote es bastante distinto al Gran Cenote. Aquí no hay aguas azules (debido a la profundidad) ni tantos peces como en el anterior, pero el lugar donde se encuentra hacen de el un lugar muy bonito. También hay unas plataformas donde los más valientes pueden saltar al cenote.
Nuestro próximo destino era las ruinas de Ek Balam, como era la hora de comer empezamos a buscar algún sitio donde recuperar fuerzas. En el cenote hay un buffet libre, pero como queríamos algo rápido nos fuimos buscando algún lugar por el camino. Para ir a Ek Balam teníamos que volver a Valladolid y desde aquí coger la carretera que va hacia el norte. Antes de llegar a Valladolid, pasamos por un pueblo donde vimos un bar que hacían tacos y tortas, así que decidimos parar para degustar la gastronomía local. Como no había mucho ambiente en el local, preguntamos a la mujer si podíamos comer y nos dijo que por supuesto, que nos prepararía una torta a cada uno. Pues nada alli nos quedamos, mientras preparaba las tortas degustamos una bolsa de una especie de patatas fritas acompañadas con su chile picante.
Una vez saciada nuestra hambre continuamos nuestro camino hacia Ek Balam. Durante el camino seguimos las indicaciones de las señales hacia las ruinas y aunque parecía que en algún momento nos habíamos perdido, finalmente llegamos sin ningún problema. Quizás estas ruinas no sean las más conocidas pero se están conservadas en muy buen estado.
Después de pasear por las ruinas y subir a la acrópolis de la ciudad, fuimos a ver la aldea maya de Ek Balam que se encuentra a pocos kilómetros de las ruinas, pero como no vimos mucho movimiento por la calle dimos media vuelta y empezamos el regreso que nos quedaba bastante camino todavía hasta llegar al hotel.
Finalmente tras unas tres horas de viaje llegamos al hotel con ganas de una merecida ducha. Como siempre antes de cenar quedamos en el bar de recepción para degustar algún cocktail (vamos bebernos unas piñas coladas). Esa noche decidimos ir a cenar al restaurante brasileño, el Rodicio, que como os podréis imaginar es un restaurante donde te van sacando todo tipo de carnes en una espada hasta que no puedas más. Algunos nos retiramos pronto de la batalla, pero alguno que otro quiso probar los 7 tipos de carnes que habian. hay que decir que casi se le sale la carne por las orejas jejeje. Luego un poco de tequila para rebajar la cena y a dormir. Al día siguiente nuestro planning nos llevaría hasta la reserva de la biosfera de Sian Ka’an.
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