Riviera Maya (Mexico) 26-2-2009

Pues nuestro viaje llegó a la etapa del descanso, se acabaron los madrugones y las excursiones y empezaba la hora de ver crecer las plantas en la playa con un par de piñas coladas.


Nos levantamos tarde, bueno lo tarde que te permite el caribe porque sobre las 9 ya estábamos todos despiertos, así que nos fuimos a desayunar. Después del desayuno había quedado con el del alquiler de coches para devolverle las llaves. Teníamos un poco de miedo que nos dijera algo por el piloto que se encendió el día anterior pero finalmente no pasó nada ya que encendió el coche para verificar la gasolina y no dijo nada del piloto. Como os podéis imaginar no nos pasó nada de lo que nos dijo el responsable de Travelplan y que tanto miedo nos dio el primer día.


Una vez devuelto el coche, llego la hora de ir a la playa que tan poco pudimos disfrutar los días anteriores. No se si os comenté que al estar cerca de un arrecife de coral, hay una zona de la playa que esta llena de coral, pero la parte de la playa que hay delante del Kantenah esta muy bien para el baño.


Nosotros en vez de a la playa, nos fuimos a una piscina de agua salada que había en el hotel, y si la hubiéramos descubierto antes creo que de allí no nos hubieran movido, ya que se estaba bastante más tranquilo que en la playa, había menos gente y los cócteles estaban mucho mejor que los de los chiringuitos de la playa.


Cuando nos cansamos del agua salada, nos fuimos a la piscina. En la piscina es donde esta la animación del hotel que va organizando juegos y concursos. También había una chica que vendía entradas más baratas para el Coco Bongo. En un principio no teníamos pensado ir al Coco Bongo de Playa del Carmen (el de Cancún estaba descartado), pero tras hablar con la chica empezamos a pensárnoslo. Nos ofreció ir al Coco Bongo por 47$ cada uno. A mi no me apetecía nada gastarme 47 dólares en la entrada de una discoteca, pero al final decidimos ir el viernes por la noche a modo de despedida.

Como el viernes por la noche ya lo teníamos ocupado, decidimos ir a pasear a Playa del Carmen esa tarde, así que después de comer dormimos un poco de siesta (es agotador esto de estar en la playa todo el día) y a las 6 de la tarde nos fuimos a Playa del Carmen.


Al no tener ya ningún coche, recurrimos a las famosas vans. Como sabréis las vans son monovolúmenes que van recorriendo la carretera que va de Tulum a Playa del Carmen y viceversa. El precio es fijo, unos 20 pesos (poco más de un euro) y es la manera más rápida y barata de moverse por la Riviera Maya. Nosotros al salir del hotel teníamos una van esperando en la puerta por lo que no nos esperamos nada.

En Playa del Carmen las van aparcan dos calles arriba de la quinta avenida por lo que te dejan muy cerca de la calle principal. Pues nada, una vez allí pasear un rato e intentar comprar algún recuerdo y/o regalo para la familia. Cuando nos cansamos de pasear, nos tomamos una cervecita para refrescarse y nos volvimos al hotel. ¿Para volver? Pues hay que ir donde te ha dejado la van, les dices a los conductores a que hotel vas y ya te dicen ellos en que van subir. Cuando llegas vuelves a pagar los 20 pesos y todo solucionado. La verdad es que es muy fácil moverse con las vans, por lo que no tengáis miedo de hacerlo.


Una vez en el hotel nos fuimos a cenar. Teníamos reservada una mesa en un restaurante que hay en la playa. Es el único donde hay que reservar mesa ya que es un poco pequeño y está especializado en arroces y pescados. Para reservar mesa hay que ir a unas mesas que hay en las recepciones de los hoteles. Había muchas ganas de ir a este restaurante, pero hay que decir que, por lo menos a mi, fue el que menos me gustó de todos los restaurantes a los que fuimos.

Y para acabar el día nada mejor que un poco de baile en la discoteca del hotel. Mientras íbamos a la discoteca pasamos por el teatro donde hacen los espectáculos nocturnos. Todos los días hay uno pero nosotros no vimos ninguno porque empiezan a las 21:30 horas y a esa ahora estábamos cenando. En este caso todavía estaban haciendo uno que iba de mariachis, así que nos quedamos un rato para verlo acabar. Cuando termino el espectáculo nos fuimos a la discoteca donde pasamos un rato hasta que la cerraron a las 2 de la madrugada.


Lo dicho, que es agotador estar de vacaciones jejejeje

Deja un comentario

1 comment

  1. Pingback: Bitacoras.com