Posts Tagged ‘Fin de Año’

29 de Diciembre de 2007
Nos levantamos temprano, vamos a desayunar a la pizzería de al lado de los apartamentos. Está la jefa expectante y como cojas una magdalena que no te corresponde, puede que te muerda. Pero bueno le das el papelito y parece que se calma. Después de degustar el sabroso desayuno nos acercamos a la oficina de turismo, que…¿a ver si averiguáis donde está? Exacto en medio de O’Conell Street, si es que estos dublineses no se calientan la cabeza, lo ponen todo en O’Conell Street. Cogemos un par de prospectos de excursiones y finalmente nos decantamos por la excursión de Glendalaugh.

Justo delante de la oficina de turismo está la parada de autobús de la excursión así que nos esperamos hasta las 9 que empieza el tour.

Cuando llega el autobús me acerco a hablar con el conductor y me comenta que al ser un minibús es mucho mejor que la otra excursión que va a Glendalaugh ya que la otra va con un autobús de los de 55 personas. Parece un tipo simpático el Demian este, así que por el módico precio de 26€ nos subimos los 8 al autobús. Si, el Demian era simpático, pero no callaba ni debajo del agua, te explicaba por que los irlandeses eran los mejores en todo, que si esta iglesia era la más antigua de toda Europa, que si el lago tal era el mas grande de toda Europa, que si la casa aquella era la más bonita de toda Europa, etc etc…. Paradita en la costa dublinesa, cerca de Dun Laoghaire, para hacer algunas fotos, pero pocas porque con el viento que hacia, lo normal era que te fueras volando tú y tu cámara.

Un poquito de aire

Seguimos el recorrido por los pueblos cercanos a Dublín, nos comenta Demian que si nos queremos acercar algún día a estos pueblos que lo mejor es coger el Dart, el sistema de trenes de cercanías de Dublín. Nosotros no lo utilizamos así que lo dejamos para que alguien que lo haya utilizado nos comente por aquí que tal el Dart. Continuamos la excursión, y Demian continua con sus explicaciones Irlandesas, algunas más interesantes que otras. Descansito para tomarse un café en el típico sitio de souvenirs, donde para entrar y salir pasas por una tienda enorme. Siempre me he preguntado cuanta comisión se llevarán los conductores por hacer las paradas en estos sitios. Pues nada, un café, una visita al baño y a continuar la excursión por las montañas Irlandesas. Nos sube Demian hasta arriba de un puerto de carretera donde hacemos una parada para disfrutar de la vista. Bueno lo que es disfrutar tampoco mucho porque con unas rachas de viento de unos 100 Km/h se nos hace imposible el mantenerse en pie. Eso si las vistas realmente valen la pena. Después de esta aventura tan arriesgada otra parada para reponer fuerzas. Bocadillos en el parque y de postre unas Guinness que ya va siendo hora. Germán nos recomienda que nos tomemos un vaso de güisqui caliente, pero eso lo dejamos para otro momento (o mejor lo dejamos definitivamente).

Reponiendo Fuerzas

Una vez repuestas las fuerzas retomamos el viaje y nos dirigimos a la parte fuerte de la excursión. Primero vamos al cementerio de Glendalaugh, un cementerio medieval donde se pueden observar todo tipo de cruces celtas (con sus correspondientes tumbas claro). Demian no para de contarnos historias del cementerio, la verdad es que se agradece que el conductor del autobús nos haga de guía y nos explique un poco la historia de Glendalaugh.

Demian y sus explicaciones

Cuando finaliza la explicación del cementerio se improvisa un mapa en el suelo para que no nos perdamos por el paseo alrededor de los lagos. La verdad es que el paseo es una auténtica maravilla y muy tranquilo, ya que te encuentras rodeado de naturaleza por todos los lados.

Paseito

Después de este agradable paseo volvemos al autobús y de vuelta a Dublín. Nos despedimos de Demian, y le damos las gracias por la excursión, de la cual estamos muy satisfechos y que recomendamos a todo el mundo que quiera disfrutar de un paisaje típico de Irlanda. Habíamos quedado con Pau que pasaríamos por la librería donde trabaja. La librería esta situada en la zona comercial de Dublín en Dawson Street, paralela a Grafton Street. Si, aunque parezca mentira, hay más calles en Dublín a parte de O’Conell. Grafton Street es una calle peatonal que empieza en la estatua de Molly Malone, la pescadera más famosa de Dublín y no sólo por el excelente genero que vendía. Esta zona está repleta de tiendas que hará las delicias de aquellos que no pueden mantener su tarjeta de crédito dentro de la cartera. Esperamos a Pau en el pub que hay al lado de la librería reponiendo fuerzas y esperando a que finalice su jornada laboral.

Descanso

Una vez todos reunidos y por insistencia de la chicas del grupo, nos dedicamos a buscar un lugar para cenar en el que sirvan el famoso ‘Fish and Chips’ irlandés. Después de muchas vueltas acabamos en un Kebab-Turco-Iraní regentado por brasileños en el que podemos saciar nuestras ansias de pescado y patatas fritas.

Así que después de la suculenta cena y un par de pintas para calmar la sed en cualquier pub del Temple Bar nos retiramos pronto a la cama que al día siguiente nos espera la visita a Belfast.

(Continuará)

28 de Diciembre de 2007

Esto de tener amigos repartidos por la faz de la tierra tiene sus ventajas. Así que decidimos ir a despedir el año 2007 desde la capital Irlandesa, cuna de la cerveza negra Guinness y del grupo de música U2, vamos y cuna de otras muchas cosas…. ah! y de paso le hacíamos la visita a Pau Rubio que lleva unos cuantos meses trabajando allí.

Decidimos ir de viaje del 28 de diciembre al 2 de enero. Éramos un grupo de 8 personas así que lo primero era buscar un vuelo bueno, bonito y barato. Finalmente prevaleció lo de barato así que caímos en la página de Ryanair, esa ‘fantástica’ compañía de bajo coste a la que algún día le dedicaremos un post para ella sola. Para que nos saliera más barato buscamos que el vuelo fuera desde el aeropuerto de Barcelona (Reus). Para empezar esto seria un WTF en toda la regla ya que para el que no lo sepa desde Reus a Barcelona hay como unos 100 Km. de nada. Ya me imagino algún guiri despistado diciéndole al taxista ‘¿¿¿Me lleva a la diagonal por favor???’ y el taxista frotándose las manos y con el símbolo del dolar brillandole en los ojos al más puro estilo tragaperras…

Bueno, el vuelo de ida sin ningún contratiempo: dos horitas y media de nada que se pasan volando, nunca mejor dicho, entre venta de sándwiches y de cupones de lotería. Cualquier cosa que dé dinero se puede vender en un avión.

Una vez llegados al aeropuerto lo típico: pasar por el control de policía, recogida de las maletas y ¡’coño’ yo a ti te conozco!. Dos alcoyanos amigos que también venían a ver a Pau; si es que el mundo es un pañuelo.

Nosotros teníamos pensado en ir en autobús al centro de Dublín, pero como nuestros amigos Jordi y Jau habían alquilado un coche y también iban al centro, decidimos experimentar la sensación de ir conduciendo un coche por la izquierda. Menos mal que no era yo el conductor porque sino más de una vez me hubiera metido en el carril contrario.

Mucha Risa

Si alguien no tiene esta suerte y decide ir en autobús que sepa que hay varias opciones, exactamente tres. La primera y más cara es el Air Coach, que es un autobús que va directo del aeropuerto a O’Conell Street (El centro de Dublín). Esta opción viene a salir por unos 10€ de nada.

La segunda opción es el AirLink, este autobús hace unas pocas paradas más pero nada del otro mundo así que por 6€ también te deja en O’Conell Street.

Y la ultima opción es el autobús de línea, por ejemplo la linea 16a, que por menos de 2€ y muchas paradas finalmente llegas a O’Conell Street. Vaya! parece que de momento ya sabemos cual es la calle principal de Dublín ¿no?

Una vez en el centro nos unimos al grupo principal, que mira tú por donde, ya estaba con una pinta en la mano así que sin dejar la maleta ni nada nos fuimos directamente al Temple Bar a degustar nuestra primera Guinness.

Primera Parada

Respecto al alojamiento la verdad es que tuvimos mucha suerte ya que Ana y Alex nos reservaron unos apartamentos la mar de cómodos, bien cuidados y baratos (30€ alojamiento y desayuno), y ¿a que no sabéis al lado de que calle estábamos? Sí, lo habéis acertado, al lado de O’Conell Street. ¿Que más podíamos pedir?

Así que después de unas cuantas Guinness y una cena en el McDonald’s para aclimatarse a la gastronomía local, nos fuimos a dormir pensando en las excursiones del día siguiente.

(Continuará)

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